Hoja sobre Hoja
domingo, 1 de junio de 2014
miércoles, 7 de noviembre de 2012
lunes, 15 de octubre de 2012
Parabola del Palacio - Borges
Aquel día, el Emperador Amarillo mostró su palacio al poeta. Fueron dejando atrás, en largo desfile, las primeras terrazas occidentales que, como gradas de un casi inabarcable anfiteatro, declinan hacia un paraíso o jardín cuyos espejos de metal y cuyos intrincados cercos de enebro prefiguraban ya el laberinto. Alegremente se perdieron en él, al principio como si condescendieran a un juego y después no sin inquietud, porque sus rectas avenidas adolecían de una curvatura muy suave pero continua y secretamente eran círculos. Hacia la medianoche, la observación de los planetas y el oportuno sacrificio de una tortuga les permitieron desligarse de esa región que aprecia hechizada, pero no del sentimiento de estar perdido, que los acompañó hasta el fin. Antecámaras y patios y bibliotecas recorrieron después y una sala exagonal con una clepsidra, y una mañana divisaron desde una torre un hombre de piedra, que luego se les perdió para siempre. Muchos resplandecientes ríos atravesaron en canoas de sándalo, o un solo río muchas veces. Pasaba el séquito imperial y la gente se prosternaba, pero un día arribaron a una isla en que alguno no lo hizo, por no haber visto nunca al Hijo del Cielo, y el verdugo tuvo que decapitarlo. Negras cabelleras y negras danzas y com-plicadas mascaras de oro vieron con indiferencia sus ojos; lo real se confundía con lo soñado o, mejor dicho, lo real era una de las configuraciones del sueño. Parecía imposible que la tierra fuera otra cosa que jardines, aguas, arquitecturas y formas de esplendor. Cada cien pasos una torre cortaba el aire; para los ojos el color era idéntico, pero la primera de todas era amarilla y la última escarlata, tan delicadas eran las gradaciones y tan larga la serie.
Al pie de la penúltima torre fue que el poeta (que estaba como ajeno a los espectáculos que eran maravilla de todos) recitó la breve composición que hoy vinculamos indisolublemente a su nombre y que, según repiten los historiadores mas elegantes, le deparó la inmortalidad y la muerte. El texto se ha perdido; hay quien entiende que constaba de un verso; otros, de una sola palabra. Lo cierto, lo increíble, es que en el poema estaba entero y minucioso el palacio enorme, con cada ilustre porcelana y cada dibujo en cada porcelana y las penumbras y las luces de los crepúsculos y cada instante desdichado o feliz de las gloriosas dinastías de mortales, de dioses y de dragones que habitaron en el desde el interminable pasado. Todos callaron, pero el Emperador exclamó: ¡Me has arrebatado el palacio! y la espada de hierro del verdugo segó la vida del poeta.
Otros refieren de otro modo la historia. En el mundo no puede haber dos cosas iguales; bastó (nos dicen) que el poeta pronunciara el poema para que desapareciera el palacio, como abolido y fulminado por la última sílaba. Tales leyendas, claro está, no pasan de ser ficciones literarias. El poeta era esclavo del emperador y murió como tal; su composición cayó en el olvido porque merecía el olvido y sus descendientes buscan aún, y no encontrarán, la palabra del universo.
De: El hacedor

jueves, 11 de octubre de 2012
martes, 12 de junio de 2012
Ya te dijo la mañana
Hacia atras
Montañas de polvoque vibran bajo,
que vibran lento.
Enormes bloques obstruyendote
Ya te dijo la mañana
Ayer te dejó la mañana.
Ceros y Unos flotantes
Solo apoyo mi cabeza y basta. El tiempo se vuelve atemporal.
Tus sonidos marcan el ritmo. Vuelas, corres, sientes y casi siempre caes.
A lo lejos ves montañas, puedes dejarte ir a ellas y cambiar el escenario como quieras.
Pero siempre con ojos cerrados y mente confundida.
¿Donde quedaron esos momentos juntos, de fantasias despiertas y de satisfacciones imaginarias?
Solos las encuentras allí, en donde de alguna manera y aunque no te des cuenta, te enseñas a ser niño nuevamente y a creer que no existen limites mas alla de tu propia imaginacion.
Y al final del recorrido, una voz recuerdas, ademas de miles sensaciones que intentas asociar con lugares o personas conocidas. Una voz que te repetía:
¡Despierta!, ¡despierta! Sos mas que ceros y unos flotantes.
jueves, 7 de junio de 2012
martes, 15 de mayo de 2012
martes, 8 de mayo de 2012
miércoles, 2 de mayo de 2012
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Un Martes a las 18pm
Estoy sentado cómodamente sobre un silloncito mirando por la ventana un día mojado, gris y naranja en este momento. De seguro va a llover en breve.
Hoy fue un día silencioso, el viento fue el encargado de hacer sonar esta parte de la ciudad.
La ventana llena de gotas, algunas duran mucho tiempo adheridas, otras caen tan rápidamente que no se dejan identificar, en conjunto crean un marco para la ciudad que veo a travez de ellas.
Enormes bloques de cemento con huequitos generan profundidad en el espacio, algunos gastados por el tiempo, manifestando que a nadie ya le importa lo que queda hacia el centro de la cuadra. Otros no, en cambio, llenos de balcones con plantas, un poco mas blancos y así, un poco mas teñidos por la luz naranja del cielo enojado.
¡Cuanto duran los minutos, y cuanto las horas! Si tan solo detuviéramos el trajín de los días por media hora solo para contemplar. Nos daríamos cuenta de que la vida ya es eterna.
(Diez minutos mas tarde)
Empezó a llover muy fuerte, las gotas de la ventana caen cada vez mas rápido y aumentaron su tamaño.
En el interior del cuarto una guitarra me mira fijamente, como incitándome a tocarla. El sonido de la lluvia es envolvente como una canción de cuna, me propongo escucharla y nada mas, pero para eso necesito aplacar un poco la vista. Apague las luces, solo puedo ver lo necesario para garabatear estas palabras; el sonido se intensifico, se escucha como el agua cae sobre diferentes superficies. Metal, algo hueco de plástico, bolsas y las hojas del árbol del balcón.
(15 minutos mas tarde)
En fin, ya paso el tiempo, esta parando de llover y es hora de la cena, voy a aprovechar que ya no caen gotas para salir a comprar algunos ingredientes.
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sábado, 13 de agosto de 2011
arte con minúsculas
No me gustan las personas que se arrodillan ante el arte antes de contemplarlo.
No me gusta su predisposición a sentirse inferiores.
No me gusta lo que hay en sus ojos.
No me gusta que se sienta tan elitista.
No me gustan los aires llenos de conversaciones competitivas y absurdas.
No me gusta pensar al arte como perfección.
El arte es expresión, el arte es expresión, solo y no solo eso.
Y existe con nosotros. Y cambia todo el tiempo, como nosotros y con todos.
Y somos nosotros, canal, exteriorización, eso que no se puede expresar con palabras.
La legitimidad y la fugacidad de los momentos, son la pieza mas preciada de la vida, talvez deberíamos prestar mas atención a ese tipo de cosas. Y dejar de pensar tan objetivamente.
El mundo esta lleno de secretos para disfrutar, solo falta no pensar en tiempo real.
"Si el tiempo es profundo, la sonoriza te muestra los dientes"
martes, 12 de julio de 2011
martes, 5 de julio de 2011
lunes, 4 de julio de 2011
Atmósfera I
Este video fue grabado por Belen Ramirez Lloret en una tarde muy especial a orillas del rio Corriente.
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juan diego camacho experimentacion musical
lunes, 27 de junio de 2011
martes, 14 de junio de 2011
martes, 7 de junio de 2011
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