Solo apoyo mi cabeza y basta. El tiempo se vuelve atemporal.
Tus sonidos marcan el ritmo. Vuelas, corres, sientes y casi siempre caes.
A lo lejos ves montañas, puedes dejarte ir a ellas y cambiar el escenario como quieras.
Pero siempre con ojos cerrados y mente confundida.
¿Donde quedaron esos momentos juntos, de fantasias despiertas y de satisfacciones imaginarias?
Solos las encuentras allí, en donde de alguna manera y aunque no te des cuenta, te enseñas a ser niño nuevamente y a creer que no existen limites mas alla de tu propia imaginacion.
Y al final del recorrido, una voz recuerdas, ademas de miles sensaciones que intentas asociar con lugares o personas conocidas. Una voz que te repetía:
¡Despierta!, ¡despierta! Sos mas que ceros y unos flotantes.