Una vez mas, desperté desconcertado. Con esa sensación de absurdo evolucionado. Con las contradicciones grandes como una montaña.

¿Podría ser que mantenerme distraido había resultado?
¿O solo me distraje literalmente? Evadiendo las solidas y, en algún punto mas allá de mi, agresivas preguntas.
Cosas así no se pueden comprobar, solo hace falta vivirlas.
El futuro me sorprende, o ¿me sorprenderá el futuro?.
Hoy tuve una conexión cósmica, de esas de las que no muy a menudo tengo. Bajando del colectivo, veo venir a una señora anciana, de las tiernas, de esas que tienen las comisuras de los labios hacia arriba de tanto sonreír y que ya no se paran erguidas por el peso de tantos años de gravedad. Miraba todo como asombrada, con una sonrisa en la cara que contagiaba.
De frente íbamos a cruzarnos mas o menos en treinta metros y empecé a observarla, es que me llamaba la atención como miraba la parra en contraste con la pared, como si estuviese disfrutando del momento. De a poco me fui acercando, mirándola e intercambiando sonrisas como comunicandole que sentía unas ganas enormes de abrazarla o de preguntarle que hacía observando tanto tiempo esa escena.
Cuando llegue a unos metros de ella, me pare estático y le sonreí. Ella me miro y dijo:
_!Que lindo! ¿No?... Yo no dije nada, solo sonreí nuevamente y me respondió.
_Pero bueno... hay que seguir. Y en sentido contrario nos abrazamos con una sonrisa.
Yo supongo que para ella no habrá significado mucho, o si. Tal vez ya se lo haya olvidado, o quizás era de esas señoras que se olvidan todo cada 10 o 15 minutos como mi abuela.
Me gustaría cruzarla nuevamente y darle las gracias por la sonrisa que me contagio, realmente la necesitaba.
